En la labor de la educación, cuando
los padres niegan a sus hijos algún deseo, es fácil que éstos pregunten por qué:
por qué no pueden seguir la moda, o comer algo que no les gusta, o qué les
impide pasar horas navegando por Internet. La respuesta que viene espontánea
puede ser, simplemente, “porque no nos podemos permitir ese gasto” o “porque
debes terminar tu tarea”. Así, poco a poco la educación va formando a los hijos
para hacerse dueños de sí mismos, ayuda a alcanzar el equilibrio en el uso de
los bienes materiales, sin embargo es bueno que siempre haya una conversación y
dar alguna razón que intente convencer. La educación de los hijos es proyección y continuación del amor
conyugal, por eso el hogar es el ambiente adecuado para la educación humana y
cristiana de los hijos. Para éstos, la primera escuela es el amor que se tienen
sus padres. A través de su ejemplo reciben, desde pequeños, una auténtica
capacitación para el amor verdadero. Por eso, un buen consejo para los papás es
éste: reconquisten cada día su amor, porque es la fuente de energía, lo que
realmente da unidad a toda la familia. Si hay amor entre los padres, el
ambiente que respirarán los hijos será de entrega, de generosidad. El clima del
hogar lo ponen los esposos con el cariño con que se tratan: palabras, gestos y
mil detalles de amor sacrificado. La caridad lo llenará así todo, y llevará a
compartir las alegrías y los posibles sinsabores; a saber sonreír, olvidándose
de las propias preocupaciones para atender a los demás: a escuchar al otros
cónyuge, o a los hijos, mostrándoles que de verdad se les quiere y comprende; a
pasar por alto menudos roces sin importancia que el egoísmo podría convertir en
montañas; a poner un gran amor en los pequeños servicios de cada día, en las
cosas pequeñas que un corazón enamorado sabe ver como grandes y que, desde
luego, tienen una enorme repercusión en la formación de los hijos, aun los más
pequeños. Los dos esposos han de estar implicados en la construcción del hogar,
sin caer en la idea equivocada de que el trabajo fundamental del hombre es
ganar dinero, dejando en manos de la mujer las labores de la casa y la
educación de los hijos. No. Ambos deben ayudar en todo, como un equipo. Hoy, a
María y José, que vieron crecer a Jesús en sabiduría, en edad y en gracia,
confiamos la misión de los padres, cooperadores de Dios en la maravillosa tarea
de la educación de los hijos ■ P. Agustín, párroco.
(the first -God- you need Him to be alive; the second -your pastor- takes you on the road of life; and the third -coffee- ...could you live without it?)
sábado, 21 de septiembre de 2013
jueves, 12 de septiembre de 2013
So, Father, what´s next?
And then what follows after
our great Spaghetti Dinner event? What to do in
our parish community? These are good
questions. The event
was a good activity,
there were many people who gave us their
time and effort and I, the pastor, I am SO grateful. In the conversation of those days with
some parishioner pop-up another important
question: should one person (or family) must be
registered in the parish to be formally part the community? What gives a
person or a family a membership in a parish? Is it the registration
form? No! Belonging to a parish comes to us by the sacrament of Baptism. Through Baptism we are members of the Catholic Church and part of the Mystical Body of Christ. The registration form is, let us say, a
purely administrative process, a process however that helps a lot the pastor and his staff to know how many people have in the parish as well, to
better plan for the
future activities at the parish. Being part of a
parish goes far beyond a paper or a registration form. Belonging to a comes when
there is a communion in faith, piety, prayer, service to others. Belonging to a
parish begins to exist when we forgive each other our mistakes and we seek to
live in charity and love. Parish Membership begins when we all seek the glory
of God and we worship together Jesus Christ, in fewer words: when Jesus Christ
himself is the center of parish life! So it is important or not register in the
parish? Of course it's important! But we cannot remain “anchored” on paper or
in an envelope, not we stay “trapped” in a phone list. Our membership in the
parish goes far beyond. In the same way that our baptismal certificate is not
what gives us our identity as Catholics, the parish registration does not give
us our sense of belonging, is our common faith and beliefs! This weekend, I
invite you, my dear brother, my dear sister, to get some examination of
conscience. Let us think together how committed we are with our parish, how
quick we are to serve others, how much attached we are to material things and
how united we are into the spiritual things. At San Francesco di Paola we have very
strong bonds that help us to remain united. What are these bonds of unity?
Above all, charity "binds everything together in perfect harmony."[1] But the unity of the pilgrim Church is also assured by visible bonds
of communion: profession of one faith received from the Apostles; common
celebration of divine worship, especially of the sacraments; apostolic
succession through the sacrament of Holy Orders, maintaining the fraternal
concord of God's family. This is the unit to which we are called. This is what
makes us a true parish community! ■ Fr.
Agustin, pastor.
¿Y qué sigue?
Y entonces
¿qué sigue después del Spagetthi dinner que tuvimos la semana pasada? ¿Qué hay
que hacer en nuestra comunidad parroquial? Estas son unas buenas preguntas. El
evento fue una buena actividad en la parroquia, muchas personas nos dieron su
tiempo y su esfuerzo y yo, el párroco, estoy muy agradecido. En alguna conversación
en esos días surgió otra pregunta importante: ¿es necesario estar registrado en
la parroquia para formar parte de la comunidad? ¿Qué es lo que da a una persona
o a una familia la pertenencia a una parroquia? ¿Es acaso un papel, o una forma
de registro lo que nos hace miembros de la comunidad? ¡No! La pertenencia a una
parroquia nos la da el sacramento del bautismo. Por el bautismo somos miembros
de la Iglesia católica y formamos parte del Cuerpo místico de Cristo. La forma
de registro es un trámite, digamos, meramente administrativo, algo le ayuda al
párroco a saber cuántas personas tiene en su parroquia para poder planear mejor
las actividades de la parroquia. El formar parte de una parroquia va mucho más
allá de un papel o de una forma de registro. La pertenencia a una parroquia se
da cuando hay una comunión en la fe, en la piedad, en la oración, en el
servicio a los demás. La pertenencia a una parroquia empieza a existir cuando
unos a otros nos perdonamos los errores y buscamos vivir con caridad y amor. La
pertenencia a la parroquia empieza cuando nosotros buscamos la gloria de Dios y
lo adoramos en la persona de Jesucristo, cuando, de hecho, Jesucristo mismo es
el centro de la vida parroquial Entonces, ¿es importante o no es importante registrarse
en la parroquia? ¡Claro que es importante! Pero no nos quedemos anclados en un
papel o en un sobre; no nos quedemos atrapados en una lista de teléfonos o en
una colaboración económica. La pertenencia a la parroquia va mucho más allá. De
la misma forma que nuestro certificado de bautismo no es lo que nos da nuestra
identidad como católicos, el registro de la parroquia no nos da nuestro sentido
de pertenencia, es el bien común que juntos buscamos lo que nos hace hermanos y
hermanas en el Señor. Este fin de semana, yo te invito, querido hermano,
querida hermana, al examen de conciencia: Juntos pensemos qué tan comprometidos
estamos en la parroquia, qué tanto servicio brindamos a los demás. En menos
palabras: qué tan fuerte es nuestro deseo de construir una comunidad parroquial
■ P. Agustín, párroco.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Let us pray!
Last Sunday, Pope Francis invited people of all faiths to join him and the world's Catholics in a day of prayer and fasting on Saturday September 7 to end the bloody three-year internecine conflict in Syria, we accepted the invitation, so at the end of the Holy Mass (around 6.30PM) we will let the Most Blessed Sacrament exposed in the monstrance for a moment; will be a good time of silence, unity and prayer for peace. Join us! ¡Te esperamos! ¡vente con nosotros a orar por la paz en el mundo!
martes, 3 de septiembre de 2013
Pope's heartfelt appeal for peace in Syria
Pope Francis has launched a
heartfelt appeal for peace in Syria, expressing his pain and concern regarding
the conflict and asking the concerned parties and the international community
to embark on the path of negotiation, setting aside partisan interests. On 7
September, in Saint Peter’s Square, here, from 7 p.m. until 12 a.m. the Holy
Father with the people will gather in prayer and in a spirit of penance,
invoking God’s great gift of peace upon the beloved nation of Syria and upon
each situation of conflict and violence around the world. Let us unite our
hearts and minds to the hear and mind of Pope Francis, and let us be united to
this intention. Together, as a parochial community, let us ask Mary to help us
to respond to violence, to conflict and to war, with the power of dialogue,
reconciliation and love. She is our mother: may she help us to find peace; all
of us are her children! Help us, Mary, to overcome this most difficult moment
and to dedicate ourselves each day to building in every situation an authentic
culture of encounter and peace. Mary, Queen of Peace, pray for us! Fr. Agustin, pastor.
Faith and spaghetti! 9.1.2013
Spaguetti y Fe
Queridos hermanos en el Señor, el
próximo fin de semana tendremos un evento importante aquí en la parroquia, un
evento que nuestros hermanos de la comunidad italo-americana han organizado
para recaudar fondos para sostener nuestra comunidad parroquial. Yo estoy muy
agradecido con ellos por la dedicación y el esfuerzo que han puesto en éste
evento. Ellos han trabajado muy duro. Al mismo tiempo yo he estado dando
vueltas en mi cabeza a una de las frases del salmo 127: si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles.
Todo eso que hacemos por el bien de nuestra parroquia solamente tiene sentido si Jesús está en el centro,
si buscamos que sea para él toda la gloria. Mis querido hermanos, yo los invito
hoy domingo, día del Señor, a que reflexionemos juntos sobre ésta idea. Si
Jesús no es el centro de nuestra atención, si no mantenemos una conversación
constante con él, nada de lo que hacemos tiene sentido, y poco a poco nos vamos
convirtiendo no en una comunidad parroquial sino en un organismo filantrópico
que ayuda a los demás (a veces) pero que no adora al Señor. Nosotros somos una
comunidad de pecadores: todos cometemos errores; todos nosotros tenemos pecados
(el primero que comete errores es casi siempre el párroco! porque es humano),
pero nosotros nos reunimos para recibir el perdón del Señor, para recibir el
cuerpo y la sangre, y para crecer como hermanos y hermanas y como comunidad.
Nuestros eventos (el próximo y los otros eventos que vengan después) serán
exitosos si, primero, nuestra celebración de la Eucaristía es exitosa, es
decir, si nosotros nos preparamos
mejor; si nosotros ponemos más atención a las lecturas, si nosotros cantamos
con más entusiasmo. En menos palabras: si ponemos más amor en nuestra liturgia.
Somos humanos y la liturgia es el puente que nos conecta con Dios y con el
cielo. Los espaguetis con una espléndida salsa boloñesa son algo maravilloso, y
desde luego nosotros tendremos un gran evento, pero el mejor condimento para ésa
cena será nuestro amor por la Eucaristía, nuestro amor por la liturgia, nuestro
sentido de pertenencia a una comunidad parroquial, nuestro amor por los demás y
nuestra unidad. Vamos a pensar en esto durante éste fin de semana y los
primeros días de la próxima, para que nosotros podamos servir en un ambiente de
alegría y fraternidad pero sobre todo de comunión y de amistad con el Señor. P.
Agustín, párroco.
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